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APLAUSOS : UNA HISTORIA MUY UREÑA

UNA HISTORIA MUY UREÑA


Aplausos
UNA HISTORIA MUY UREÑA
Regalo tras regalo, buena nueva tras buena nueva, después de tanto palo, la Navidad llegó con excelentes noticias para el mundo del toro. Será verdad lo del espíritu navideño... Vistos los precedentes era como para no creérselo, también para no confiarse. La más entrañable sin duda ha sido la presencia de Paco Ureña en Valencia, muy entero y muy emocionado ante los medios, para anunciar su vuelta a los ruedos de los que realmente no se fue -en confesión propia ni se le pasó por la cabeza-, sólo descansó. Verle en el estrado, impecable, pausado, muy convencido, mentalmente muy fuerte, fue, es, una de esas satisfacciones que engrandecen al toreo. Hubo más cuestiones para ilusionarse, en este caso para animar la lucha por la defensa de la Tauromaquia y por extensión de los valores y derechos que nos asisten a miles, millones de españoles a los que se pretende avasallar desde una izquierda despótica y zascandil, imbuida de un extraño espíritu revanchista que creíamos superado, capaz de decir blanco y negro a la vez, ya saben, hoy jotas y mañana peteneras, como escribiese Machado. Me estoy refiriendo a la anulación por parte del Tribunal Constitucional de la ley de Toros a la Balear que se sacaron los políticos, algunos, de su extraño magín, mentes enfermizas, ¿recuerdan?... aquellos que pedían antidopaje para los toros, que no se lidiasen más de tres, naturalmente ni banderillas ni tampoco toros menores ni más de diez minutos por toro…, un despropósito más como parte de esa carrera de locuras que barre el país cual pollo sin cabeza, sin criterio, sin seny, sin más objetivo que deshacer lo que tanto había costado hacer. El rearme del mundo empresarial en torno a en tiempos en los que la recuperación del sector necesita de todas las fuerzas sociales y económicas capaces de generar riqueza fue otra buena noticia. Ya de paso tendrían que asumir que el prestigio y la autoridad a la que aspiran (y merecen) quienes tienen la responsabilidad organizativa de este espectáculo deben pasar por un riguroso ejercicio de autocrítica que al fin y al cabo siendo verdad que no se les respeta en cuestiones delicadas tampoco muchos de ellos se han hecho acreedores al respeto. Sigo anotando buenas noticias, otra, la presencia de numerosos políticos en el acto de entrega de los premios de la Diputación de Valencia donde gobierna el PSOE con Compromís, que viene a demostrar que el respeto al toreo y su gente, también la concordia, cuando hay ánimo de ejercerlo es posible sin caer ni siquiera en contradicciones ideológicas. En ese mismo sentido me llega la noticia, muchos meses esperada, de que el Consell, gobierno valenciano, que tiene la misma composición partidista, incluido el respaldo de los podemitas, aprobará en el último consejo del año las modificaciones necesarias del Decreto de bous al carrer para que se puedan organizar clases prácticas con los chicos de las escuelas, que, aunque tendrán que ser ANOET bous al carrer; absolutamente incruentas, suponen un nuevo campo de aprendizaje y promoción de la Tauromaquia tremendo. No hay que olvidar que a lo largo del año se celebran diez mil funciones en las que a partir de ahora se pueden dar cabida a las nuevas vocaciones con unas condiciones económicas asumibles si no viene nadie y lo desbarata. Este es un logro que hay que agradecer directamente a la gestión presionante, aunque sin perder las buenas formas, de la Federación de Peñas de Bous al Carrer, a la que se le debe, algún día habrá que reconocérselo, todos los movimientos aglutinadores y reivindicativos de la Tauromaquia sin distinción de modalidades, desde la plaza a la calle y al revés, de Valencia hacia afuera y desde afuera hacia Valencia, bajo un abanico ideológico muy abierto. Y aún hay más noticias buenas para el toreo, la RAE, la Real Academia Española, encargada de preservar el buen castellano que como se ha escrito los últimos días es la mejor y más prestigiosa marca España, ha elegido presidente a Santiago Muñoz Machado, ganadero de bravo, buen aficionado, con demostrada vocación de ayuda al toreo como se pudo apreciar cuando tuvo responsabilidades al frente de Telecinco. Es muy importante tener gente afín en los principales puntos de referencia de la cultura. Pero de todas esas buenas nuevas me quedo, por entrañable, con la presencia de Paco Ureña anunciando su vuelta a los ruedos en Valencia. Tal y como les decía, compareció entero pero emocionado, sin alardes, agradecido, sencillo, con magnífico aspecto físico, rezumando autenticidad, sin dudas, lo suficiente para dejar claro que vuelve como se fue, muy de verdad y sin recurrir al lastimeo, ese es el motivo principal que ha tenido para elegir Valencia: “He querido volver en Valencia porque quería hacerlo por méritos propios, en una plaza en la que me gané estar antes del percance”, y, además, “quería volver en una plaza de primera, con un toro de primera, porque si no, no sería Paco Ureña”. Pues tiene razón y derecho, muchos derechos sobre los carteles falleros, y, si no, se los acaba de ganar ahora. Lo suyo, por cierto, no es un cuento de Navidad ni ha querido convertirlo en tal, lo suyo es una historia muy humana, de muchos valores y gran entereza. Muy Ureña.
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