Banca 15 | PERCEPCIÓN PERSONAL
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BANCA 15 : PERCEPCIÓN PERSONAL

PERCEPCIÓN PERSONAL


Banca 15
PERCEPCIÓN PERSONAL
Vivo en un pueblo desde hace más de 15 años. Y la plaza del ayuntamiento es un buen lugar para tomar el pulso de cómo va la situación, como cualquier plaza de cualquier pueblo o cualquier parque de una gran ciudad. En estos días primaverales —aunque aún falte un poco para la primavera— que hemos tenido, era inevitable ver como los más ancianos se asoleaban en los bancos por las mañanas, pero también —y esto me ha sorprendido más—, al llegar la tarde ya alargada por más horas de luz, la calle se llenaba de niños, la mayoría de ellos de pocos palmos sobre el suelo y muchos en carritos. Así que, una que aquí suscribe y que ya es madre de adolescente con muy pocos años por delante, se sorprendía pensando ¡pues la gente aún tiene niños! PPYesta afirmación se venía refrendada también por el hecho particular de que en nuestra familia —y digo nuestra porque este “tinglado” que tenemos aquí es, como muchos de ustedes no desconocerán, una empresa eminentemente familiar, y los que no lo son, como si lo fueran ya— hace unos meses, después de 16 años, venía un bebé, dándose la circunstancia de que pronto nacerá otro. ero claro, una cosa es la percepción personal, influida por lo que a uno le rodea personalmente y otra es lo que marcan las estadísticas. Y sin duda éstas están alejadas del concepto un tanto naïf de que las cosas se mueven porque un parque esté lleno de niños. El envejecimiento demográfico de nuestro país es un hecho. La vuelta de los inmigrantes a sus países de origen también. Así como la huida de los jóvenes al extranjero en busca de oportunidades laborales. Todo ello con las consecuencias económicas que conlleva, y que se vislumbran a futuro, principalmente, con la sostenibilidad del sistema de pensiones. ero no me resisto a pensar que el hecho de que los datos macroeconómicos estén mejorando trimestre a trimestre pueda influir en que nuestros jóvenes se animen —aunque un poco más tarde— a tener hijos y que puestos a ir más allá, sean estos descendientes los que vean, de nuevo una economía próspera que les empuje a ir más allá del hijo único o la “parejita”. No digo yo que se produzca así el baby boom de la generación a la que pertenezco, pero sí que confío y, ciertamente no de forma egoísta, en que nos paguen nuestras pensiones, como un mero hecho de que a medio y largo plazo eso conllevara que nadie pasara estrecheces.