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MALESTAR EN LA CÚPULA JUDICIAL POR LA RECOLOCACIÓN DE DELGADO EN LA FISCALÍA

El Progreso

MALESTAR EN LA CÚPULA JUDICIAL POR LA RECOLOCACIÓN DE DELGADO EN LA FISCALÍA

MADRID. El Consejo de Ministros propondrá hoy que la hasta ayer ministra de Justicia, Dolores Delgado, sea la nueva fiscal general del Estado, un movimiento sin precedentes que despertó las críticas de la mayor parte de la cúpula judicial y de la oposición. Tras anunciar estos días los nombres de los titulares de los 18 ministerios y cuatro vicepresidencias del nuevo Gobierno de coalición, el presidente, Pedro Sánchez, sorprendió ayer al anunciar el relevo de la hasta ahora fiscal general, María José Segarra. Delgado, que tendrá que dejar el escaño como diputada, vuelve así al Ministerio Fiscal, pero esta vez a su cúspide, en el que es un movimiento inédito que solo ha tenido un antecedente similar en democracia, cuando el Gobierno de Felipe González nombró fiscal general al que había sido ministro de Presidencia Javier Moscoso. ESCRUTINIO. Al frente de la Fiscalía, Delgado deberá tomar decisiones que estarán bajo permanente escrutinio, sobre todo en la causa del procés, en un momento en el que algunos presos ya podrán pedir permisos penitenciarios y cuando las euroórdenes contra el expresident catalán Carles Puigdemont y el exconseller Toni Comín están congeladas a la espera de que el Parlamento Europeo decida si levanta su inmunidad. Delgado deberá actuar, según marca el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal, con «plena objetividad e independencia», algo de lo que recelan la mayoría de asociaciones de jueces y fiscales y los grupos de la oposición, que ven en este gesto un intento de injerencia del Gobierno en la Justicia. Para la conservadora y mayoritaria Asociación de Fiscales, que ve en el nombramiento «una declaración de intenciones» del poder político para «meter las zarpas en la Fiscalía», aún resuena una entrevista en la que Sánchez sugirió que el Ministerio Público dependía del Gobierno. PREOCUPACIóN. También la Asociación Profesional e Independiente de Fiscales y la mayoría de asociaciones judiciales recibieron con preocupación el anuncio, que afecta, a su juicio, a su credibilidad e imagen de independencia. Las buenas palabras solo llegaron de las asociaciones progresistas: Juezas y Jueces para la Democracia destacó su experiencia como fiscal, y la Unión Progresista de Fiscales, a la que perteneció Delgado, aseguró que confía en su independencia y subrayó la defensa que hizo de la autonomía de la Fiscalía como ministra. En el plano político, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, quiso aclarar a la vista de las críticas que el Ejecutivo no pretende «en ningún momento» controlar la Fiscalía. Pero no caló el mensaje en el PP, donde su presidente, Pablo Casado, se refirió a Delgado como la «ministra número 23» del nuevo gabinete y anunció que acudirá a los tribunales para recurrir un nombramiento con el que considera que Sánchez pierde «definitivamente las formas y el pudor», porque «ataca la separación de poderes y el Estado de derecho». Seguir leyendo

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