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6TOROS6 : LABERINTO DE PASIONES

LABERINTO DE PASIONES


6Toros6
LABERINTO DE PASIONES
omo prestado el título de la segunda película de Pedro Almodóvar para definir lo que se vive en la plaza de Las Ventas algunos días de San Isidro. Aunque también podía haber titulado Una jaula de grillos, siendo en este caso el préstamo de una película dirigida por Mike Nichols; y, ya puesto, también podría haber titulado “El gato que regalé a Belmonte”, siguiendo un conocido artículo de Ignacio Sánchez Mejías publicado en junio de 1925. Como de todo hay en los tendidos de Madrid –pasiones, grillos y gatos–, dejo a criterio del lector que escoja el título que considere conveniente, según su opinión y experiencia, para encabezar estas modestas líneas. Y no debe extrañarnos esa mezcla de elementos heterogéneos en los tendidos de Las Ventas conociendo como conocemos las rotundas frases que Ortega, el filósofo, dejó escritas: “Afirmo de la manera más taxativa que no puede comprender bien la Historia de España, desde 1650 hasta hoy, quien no se haya cimentado con rigurosa construcción la historia de las corridas de toros en el sentido estricto del término, no de la fiesta de toros que, más o menos vagamente, ha existido en la Península desde hace tres milenios, sino lo que nosotros actualmente llamamos con ese nombre. (…) La historia de las corridas de toros revela algunos de los secretos más recónditos de la vida nacional española durante casi tres siglos. Y no se trata de vagas apreciaciones, sino que, de otro modo, no se puede definir con precisión la peculiar estructura social de nuestro pueblo durante esos siglos”. Charlando de otros temas, de estas cosas también habla Carlos Abella en la entrevista publicada en este mismo número con motivo de la edición de sus Memorias taurinas, al contar una anécdota que vivió de niño en Las Ventas: “Madrid tiene un sentido colectivo de juez. No de diversión, sino de justicia (…) Recuerdo una anécdota de una corrida que fui con mi padre ya avanzados los años 60, y había un espectador que gritaba no sabes en qué tono a Victoriano Valencia. Yo no entendía esa acritud, y cuando le pregunté qué le pasaba con ese torero, me contestó Tmuy chulo: ‘Es que a mí me gustan los toreros que hacen faltas de ortografía’. Se trata de un caso particular y no podemos generalizar, naturalmente, pero había una cierta exigencia que a lo mejor no tiene que ver estrictamente con los toros”. Una exigencia ajena al toreo real, extemporánea y consustancial a las plazas de Madrid (excepto en Vista Alegre y, por lo que me contaron, también de Tetuán de las Victorias), y que seguimos viendo casi todas las tardes en Las Ventas. La hay en los inoportunos gritos pidiendo colocaciones fuera de otra lógica que no sea la suya propia; la hay en quienes descentraron a Manuel Escribano, que estaba estando bien con su segundo toro de Adolfo Martín, hasta que éste le cogió y le propinó una cornada grave; la hay en esos mismos que, después de la cogida del torero de Gerena, se cagaron (perdón, quería decir callaron) por el ridículo que habían hecho con sus maldades e ignorancias y ya no protestaron colocaciones idénticas o semejantes –que por otra parte eran las que tenían que ser– en Román, que estuvo muy bien con el “adolfo” al que cortó una oreja; y hay muchos gatos y muchos grillos, naturalmente, en el espectador que “exigió” a Roca Rey en su primera actuación que se “pusiera a torear” después de tres péndulos, y también en el que le recriminó que no cargaba la suerte y, desde luego, en el que le gritó “vete a tu país”. Yo que nunca he gritado en una plaza de toros, ahora soy en este artículo el que dice “¡Fuera del Palco!”, pero no por los motivos que los espectadores de las pancartas aducen, sino por no concederle la oreja a Roca Rey (lo cual es lo de menos, pues le quedan muchas por cortar en esa plaza) y por no identificar a ese individuo racista y xenófobo y, como mínimo, expulsarle de la plaza. Piénsenlo ustedes durante un segundo: no dijo “vete a tu casa”, que es grito muy taurino y muchas veces justificado, sino que, siendo una de las máximas figuras de la actualidad y, no lo olvidemos, el diestro que ha revitalizado los carteles, gritó “vete a tu país”… Quiero pensar que el autor de esos tres vómitos no sea el mismo individuo, porque de serlo, los discípulos de don Sigmund tienen mucho trabajo por delante. De todo esto es de lo que escribió Ortega, el filósofo de cabecera del toreo, y que ahora con otras palabras ha repetido Abella: ciertos espectadores de la plaza de toros de Madrid van a Las Ventas a ejercer de jueces, llevados de no se sabe qué revelación divina, de manera que representan lo más execrable del cuarto de los siete pecados capitales, ese sentimiento español de siete letras tan enraizado en la sociedad en general y en algunos sectores de Las Ventas en particular, junto al del odio a las figuras del toreo (porque no ponen faltas de ortografía, sean taurinas o de las otras, o simplemente porque son ricos y famosos). En las dos corridas del encaste Albaserrada celebradas la semana pasada en Madrid, y también en la del de Domecq del sábado, vimos un perfecto muestrario de todo lo manifestado por don José Ortega y Gasset, además de las tres edades por las que pasan los toreros: están los que representan el futuro de la Fiesta (Emilio de Justo, Román, Roca Rey y Luis David, nombrados en orden de actuación); y los que forman parte del presente del toreo, tengan la antigüedad que tengan (Octavio Chacón, Manuel Escribano y Curro Díaz). En la corrida de Zalduendo del sábado vimos pasión desbordada, grillitos y gatitos en algunos espectadores y, sobre todo, vimos a un torero fiel representante de las tres edades antes descritas: la tauromaquia de Antonio Ferrera bebe de fuentes maravillosas y remotas (utilizó el quite de oro, de Pepe Ortiz, para sacar al toro del caballo), de manera que su toreo enlaza con el pasado siendo como es un torero con un brillante presente, al tiempo que muestra el camino del toreo del futuro: reinvención de sí mismo, improvisación absoluta sobre lo antiguo, variedad en lo propio (hizo por primera vez en Las Ventas la original oliventina de su invención, bautizada así por Antonio y mostrada en público en Olivenza el 4 de marzo de 2017, en la tarde de su reaparición, emitida por el Canal Toros de Movistar), sin olvidar que todo está regido por la clase, el temple, la imaginación y la fantasía.
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