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QUERCUS : LA ADMINISTRACIÓN AMBIENTAL ES QUIEN TIENE LA RESPONSABILIDAD DE REGULAR LA ESCALADA

LA ADMINISTRACIÓN AMBIENTAL ES QUIEN TIENE LA RESPONSABILIDAD DE REGULAR LA ESCALADA


Quercus
LA ADMINISTRACIÓN AMBIENTAL ES QUIEN TIENE LA RESPONSABILIDAD DE REGULAR LA ESCALADA
Enun Turno de Réplica publicado en Quercus 380 (págs. 78 y 79) denunciábamos la masificación de la escalada en las hoces de los ríos Júcar y Huécar. Actualmente hay más de 1.600 vías en los cortados del entorno de la ciudad de Cuenca, según datos de la Federación de Montaña de Castilla-La Mancha. Entre los impactos de esta masificación nos referíamos a la desaparición del halcón peregrino ( Falcoperegrinus) como nidificante desde 2007. En Quercus 383 (págs. 80-82) responde, además del Colectivo Escaladores de Cuenca, la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha, que desmiente nuestros datos y afirma que los halcones han criado en 2008, 2011 y 2012. Hemos realizado nuevas consultas a los agentes medioambientales de Castilla-La Mancha y en cuanto a esos tres años sólo han confirmado la nidificación de la especie en 2011, precisamente en la zona donde se prohibió la escalada, no así en 2008 ni en 2012. En 2008 los agentes medioambientales anotaron el avistamiento de una pareja en vuelo con un pollo. Pero no se detectó celo, cópulas, incubación, entrada en huecos con presas, pollos en nido, volantones en repisa ni ningún otro indicio que anunciara una nidificación, al menos probable, en la Hoz del Júcar. Lo mismo es aplicable a 2012, según reconoce la propia consejería en su respuesta a Quercus. En 2007 se limitó la escalada en el denominado Sector Piscinas de la Hoz del Júcar, a raíz de que miembros de Ecologistas en Acción observáramos cómo un escalador levantaba a una hembra de halcón que estaba incubando. Pero esa zona no es donde más veces crió el halcón en el pasado, como afirma la Consejería, sino otro sector de las hoces al que los escaladores llaman Desierto. En este lugar, algo más alejado de la ciudad, se sigue escalando sin limitaciones, al igual que se ha vuelto a hacer desde 2014 en el Sector Piscinas. Ambas zonas, junto con áreas contiguas de protección adicional, deberían quedar libres de escalada durante todo el año, ya que las paredes y su entorno inferior y superior necesitan tranquilidad durante un periodo prolongado de tiempo, meses antes del celo de los halcones y de que elijan repisa o hueco para anidar. Las regulaciones y limitaciones son imprescindibles en otros sectores de las Hoces de Cuenca, pero no deben ser establecidas por los escaladores. Aunque su colaboración es deseable y necesaria, es la Administración quien debe actuar y no eludir su deber de hacer cumplir la normativa medioambiental. El vigente sistema de autorregulación de los escaladores, propiciado por la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha, no ha evitado la masificación de la actividad, sino más bien al contrario: desde 2007 se ha duplicado más que de sobra el número de vías. Un crecimiento exponencial como el registrado por la escalada y otros deportes al aire libre necesita que la Administración ambiental aplique mejores criterios que los actuales, desarrolle normativa y asuma su responsabilidad sin trasladarla a los colectivos interesados. Cada vez más se están produciendo casos en que conductores que se encuentran a un oso ( Ursus arctos) en la carretera deciden perseguirlo para grabarlo con el móvil y difundirlo en las redes sociales. Hay que dejar claro que esta forma de actuar, además de poco ética, es peligrosa porque podemos provocar un accidente con otros vehículos que vengan de frente y también podemos sufrirlo nosotros si el oso se da la vuelta. Lo que debe hacerse es poner las luces de emergencia y parar, si es posible, o reducir la marcha para permitir que el animal salga de la carretera. Además, perseguir a un oso con el coche es ilegal. La Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad prohíbe expresamente molestar o inquietar de forma intencionada a los animales salvajes, máxime cuando se trata de una especie en peligro de extinción como el oso cantábrico. Dicha ley considera infracción grave la persecución injustificada de especies de fauna silvestre y la sanción puede acarrear multas que pueden superar l os 3.000 euros. Llevamos ya tres décadas alertando del fenómeno de la seca en el Parque Natural de Los Alcornocales (Cádiz-Málaga). Debido a la gravedad y extensión del proble-
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